Siempre llama la atención que las cosas antiguas siguen teniendo un atractivo que pocos objetos o muebles nuevos llegan a conseguir, a pesar de su novedad. Ese aire de misterio, de vidas pasadas y vividas, de épocas que asociamos con otro glamour mucho más especial.

Es lo que ocurre con algunos objetos o muebles de estética vintage. Un encanto que solo tienen las piezas únicas. Aunque no tengamos una mesita de noche heredada de nuestros abuelos, siempre queda la opción de envejecer nosotros mismos ese mueble que tantas posibilidades ofrece.

Por ejemplo, para envejecer un espejo y que tenga ese toque vintage que fascina y resulta tan elegante, se pueden seguir unos pasos muy sencillos. Solo se necesita un espejo, un decapante que elimina la pintura, un ácido clorhídrico en spray, agua limpia, guantes, máscara, gafas, espátula de plástico, trapos y pintura negra en spray.

Eso sí, para realizar todo el proceso lo mejor es hacerlo en un espacio exterior para ventilar. En primer lugar, se coloca el espejo boca abajo y se da una capa de decapante. Después, con un trapo, se quitan los restos de pintura con la espátula y el trapo.

Una vez se ha eliminado la decoración originaria, es el momento de colocarse las gafas y la máscara para aplicar el ácido clorhídrico y que se vaya decolorando. Los huecos se taparán posteriormente con la pintura negra en spray.